Reservas, lista de espera y mapa de mesas para tu restaurante de salón.
FoodyOS trae el salón completo al mismo sistema donde ya están la caja y la cocina: un mapa de mesas en vivo con cinco estados, reservas que el restaurante confirma, y una lista de espera con tiempo estimado y posición.
El anfitrión sienta, levanta y vuelve a poner mesas desde el mismo plano, y el pedido que se toma en la mesa entra en la misma cola de cocina que un pedido de WhatsApp.
¿Qué necesita un restaurante de salón que uno de solo delivery no necesita?
Necesita saber, en cualquier momento, qué mesa está libre, cuál se levanta pronto, quién está esperando parado en la puerta y quién reservó para las ocho. Un restaurante de solo delivery administra una cola de tickets: entran, se producen, salen. Un restaurante con salón administra espacio y tiempo — mesas finitas, turnos que se solapan, gente que llegó antes de tiempo y gente que no llegó.
Si hoy ese trabajo vive repartido entre un cuaderno en el atril, un grupo de WhatsApp del equipo y la memoria del anfitrión, funciona — hasta el viernes en que no funciona: se sienta un grupo en una mesa apartada, se pierde el turno de alguien que llevaba cuarenta minutos esperando, o la cocina recibe una comanda sin saber a qué mesa va.
Esta página describe cómo FoodyOS opera esa parte del restaurante, dentro de la misma plataforma donde corren el POS, el Kitchen Display y el sitio de pedidos: el mismo backend, la misma base de datos y el mismo login.
¿Cómo se ve el salón en el mapa de mesas?
Se ve como tu salón: un plano a escala con tus mesas donde están de verdad. El editor trabaja sobre un lienzo en centímetros con tres cosas —paredes, mesas y elementos fijos: barra, atril de anfitrión, puerta de cocina, baños, entrada y escaleras— para que cualquiera del equipo lo lea sin que se lo expliquen.
Cada mesa tiene número, etiqueta, capacidad, ubicación (interior, exterior, barra o terraza) y forma: cuadrada, rectangular, redonda, ovalada, esquinera, banca, booth, barra o mesa alta. Puedes guardar varios planos —uno con la terraza abierta, otro sin ella, uno de evento— y dejar activo el que estés usando esa noche.
Los cinco estados de una mesa
- Disponible. La mesa está limpia y se puede sentar a alguien ahora mismo.
- Ocupada. Hay un grupo sentado. La mesa guarda quién es, cuántos son, desde qué hora y qué mesero le toca.
- Reservada. Está apartada para una reserva de hoy. Aun así se puede sentar sobre ella si el grupo llegó o si decides soltarla.
- Por limpiar. El grupo anterior se levantó y la mesa todavía no está lista. Sigue siendo elegible para sentar si el salón está apretado.
- En mantenimiento. Fuera de servicio: pata rota, aire que gotea, lo que sea. No se puede sentar y el anfitrión ve por qué.
El plano se actualiza en vivo para todos los que lo tienen abierto. El atril, la caja y la gerencia ven el mismo salón al mismo tiempo, sin refrescar la pantalla y sin preguntar por radio si la doce ya se levantó. Encima de eso, cada día se asignan secciones a meseros, así que sentar un grupo también decide quién lo atiende.
¿Cómo entra una reserva, desde que la piden hasta que se sientan?
Entra como solicitud y sale como mesa sentada, sin salir de FoodyOS. La reserva puede nacer en el atril —alguien llama y el anfitrión la escribe— o en el sitio web del restaurante, si activas la reserva pública: el cliente elige fecha, hora y número de personas desde su teléfono.
Hoy el modo es por solicitud. La reserva del cliente queda pendiente hasta que alguien del restaurante la confirma, propone otra hora o la rechaza. Tú decides qué entra en tu salón; el sistema no compromete una mesa por su cuenta.
Lo que tú configuras
Ventanas de servicio por día de la semana, cada cuántos minutos se ofrece un turno, tamaño máximo de grupo que acepta el sitio, espera estimada por defecto y con cuántas horas de anticipación sale el recordatorio.
Lo que ve el cliente
Un enlace a la página de estado de su reserva que no le pide cuenta ni contraseña. Abre, ve si está pendiente, confirmada o si le propusieron otra hora, y listo.
Una reserva pasa por estados explícitos —pendiente, confirmada, rechazada, pasada a lista de espera, con check-in hecho, sentada, no se presentó o cancelada— de modo que a fin de mes puedes ver cuántas se cayeron y por dónde, en vez de discutirlo de memoria.
Cuando el cliente dejó teléfono, FoodyOS le avisa al confirmar, al proponer otra hora, al rechazar, como recordatorio del día y cuando se abre un cupo. Y guarda si el mensaje llegó de verdad: si el canal estaba apagado o el envío falló, el anfitrión lo ve en vez de asumir que el cliente ya sabe. Un aviso que falla nunca tumba la reserva.
¿Y cuando no hay mesa libre? La lista de espera
El grupo entra a la lista de espera con una espera estimada de 15, 30, 45 o 60 minutos, y queda en cola con su nombre, cuántos son, un teléfono opcional y una nota. Deja de ser un nombre garabateado en un papel y pasa a ser una fila que todo el equipo ve igual.
Cada grupo tiene un estado claro: esperando, avisado (ya lo llamaste), sentado o se fue. Ese último importa más de lo que parece: la gente que se cansó de esperar es lo primero que se pierde de vista cuando la fila vive en un papel, y es justamente lo que te dice si la espera que estás cotizando es realista.
El grupo puede anotarse solo desde el sitio del restaurante en vez de hacer cola en la puerta, y seguir su posición en una página en vivo —sin descargar nada, sin crear cuenta—. Cuando se libera una mesa que le sirve, lo sientas desde el mismo plano y su entrada en la cola se cierra sola: no hay que tacharlo en dos lados.
¿Cómo se sienta a alguien que llega sin reserva?
En una sola acción, desde el plano. Sentar un walk-in y abrir su pedido es la misma operación, no dos pasos que pueden quedar a medias.
- Toca la mesa en el plano. Desde el mapa del salón, toca una mesa que esté disponible, por limpiar o reservada. Una mesa ocupada o en mantenimiento no ofrece la acción, así que no hay forma de sentar dos grupos encima.
- Escribe el nombre y cuántos son. Nombre del grupo, número de personas y una nota si hace falta — cumpleaños, silla de ruedas, alergia. Nada más.
- Confirma. En esa única acción la mesa queda ocupada, se abre el pedido de esa mesa y se estampa el mesero asignado a esa sección hoy. Es una sola operación: no queda una mesa ocupada sin pedido ni un pedido sin mesa.
Que una mesa reservada siga siendo sentable es deliberado: en un salón real, el grupo de la reserva llega y se sienta en su mesa, o son las 20:40 y decides soltarla. Un sistema que bloquea la mesa apartada obliga al anfitrión a pelearse con la pantalla justo cuando tiene gente delante.
¿Cómo se levanta una mesa y se vuelve a poner?
Se libera desde el mismo plano, y eliges en qué estado queda: por limpiar si hay que pasar el trapo, o disponible de una vez si ya está lista. Al liberarla se borra el grupo que estaba sentado, así que la mesa no arrastra el nombre del turno anterior.
Esa distinción es la que hace que el mapa sirva de verdad. Si todo lo que se levanta vuelve a “disponible”, el anfitrión termina sentando gente en mesas sucias y aprende a no confiar en la pantalla. Con “por limpiar” visible, el salón se lee de un vistazo: lo que puedo dar ya, lo que puedo dar en dos minutos y lo que está ocupado.
¿A dónde va el pedido que se toma en la mesa?
A la misma cola que todo lo demás. El pedido de mesa aparece en el Kitchen Display junto a los de WhatsApp y los del sitio web, con el número de mesa resuelto en el ticket para que la cocina no tenga que adivinar a dónde va el plato.
La comanda se imprime en la estación que corresponda —caliente, fría, barra— en cualquier impresora térmica ESC/POS, a través de las dos apps gratuitas de FoodyOS para iOS y Android. Y se cobra en la misma caja que cobra un pedido de delivery: no hay una caja para el salón y otra para lo de afuera.
¿El cliente del salón es el mismo cliente que pide por WhatsApp?
Sí, cuando hay un teléfono de por medio. Las fichas de cliente se indexan por número de teléfono, así que el grupo que reservó con su número, que se anotó en la lista de espera con él o que acumula puntos de lealtad en la caja cae en la misma ficha que si hubiera pedido por WhatsApp el martes anterior.
Un grupo que se sienta sin dejar teléfono queda sin ficha asociada, y está bien: no le inventamos una identidad ni lo cruzamos con nadie por parecido. Lo decimos porque es la diferencia entre “tu cliente es uno solo en los dos canales” y “tu base de clientes está llena de duplicados que nadie va a limpiar”.
¿Qué hace falta para arrancar?
Un navegador. El plano, las reservas y la lista de espera corren en la tablet o la computadora que ya tienes en el atril, y la cocina usa otra pantalla con el Kitchen Display. FoodyOS no vende hardware: no hay terminal ni pantalla nuestra que tengas que comprar.
El trabajo de verdad es dibujar el plano una vez —paredes, mesas, barra, puerta de cocina— y decidir tus ventanas de servicio. De ahí en adelante el salón se opera desde el mapa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un sistema de reservas para restaurantes?
Es el software donde el restaurante recibe, confirma y ordena las reservas del salón: quién viene, a qué hora, cuántos son y en qué mesa se van a sentar. En FoodyOS las reservas viven en el mismo panel que el mapa de mesas, la lista de espera, la caja y la cocina, así que la mesa que se aparta es la misma mesa que se sienta y la misma que se cobra, sin exportar nada ni pasar datos de un sistema a otro.
¿El cliente puede reservar desde el sitio web del restaurante?
Sí, si activas la reserva pública en tu sitio de FoodyOS. Hoy funciona por solicitud: el cliente elige fecha, hora y número de personas, y la reserva queda pendiente hasta que alguien del restaurante la confirma, propone otra hora o la rechaza. La confirmación instantánea y automática, sin que nadie del restaurante toque nada, todavía no está disponible.
¿Qué estados tiene una mesa en el mapa del salón?
Cinco: disponible, ocupada, reservada, por limpiar y en mantenimiento. El plano se actualiza en vivo, así que el atril, la caja y la gerencia ven el mismo salón al mismo tiempo sin refrescar la pantalla ni preguntar por radio.
¿Puedo dibujar el plano real de mi salón?
Sí. El editor trabaja con paredes, mesas y elementos fijos —barra, atril de anfitrión, puerta de cocina, baños, entrada y escaleras— sobre un lienzo a escala en centímetros. Cada mesa tiene forma, tamaño, capacidad y ubicación: interior, exterior, barra o terraza. Puedes guardar varios planos, por ejemplo uno con la terraza abierta y otro sin ella, y activar el que estés usando.
¿Se le avisa al cliente cuando se confirma su reserva?
Sí, cuando dejó un teléfono. FoodyOS envía el aviso al confirmar la reserva, al proponer otra hora, al rechazarla, como recordatorio del día y cuando se abre un cupo. Además guarda si el mensaje llegó de verdad o no llegó, para que el anfitrión no crea que avisó cuando no se envió nada. Un aviso que falla nunca bloquea la reserva: la reserva queda igual y el problema se ve.
¿Necesito comprar hardware o pantallas especiales?
No. El plano, las reservas y la lista de espera corren en el navegador de la tablet o la computadora que ya tienes en el atril. La cocina usa otra pantalla con el Kitchen Display, y la comanda sale por las dos apps gratuitas de FoodyOS para iOS y Android, conectadas a tu impresora térmica ESC/POS por Bluetooth o por tu red local.
¿Las reservas y la lista de espera se cobran aparte?
No. Salón, reservas y lista de espera vienen dentro de FoodyOS: no son un módulo con precio propio, y no cobramos por mesa, por cubierto ni por reserva sentada. En LATAM no publicamos tarifa; el precio se conversa en la demo, con tu operación sobre la mesa.
¿Funciona para un restaurante con varias sucursales?
Hoy no. Una cuenta de FoodyOS maneja un restaurante: un plano, una lista de espera, una cocina. Manejar varias sedes desde una sola cuenta está en el roadmap y no tenemos fecha que prometerte.
